El temperamento de los perros

Del mismo modo que al referirnos a la inteligencia de los perros fue necesario definir qué entendíamos por ese término, antes de ver los distintos tipos de temperamento de los caninos debemos comenzar por saber cuál es el significado de ese concepto.

El temperamento es la constitución particular de cada individuo e influye en la forma en que ese individuo se comporta.   Una vez comprendido este concepto uno podría suponer que resulta sencillo referirse a los distintos tipos de temperamento en los perros.  Sin embargo, esto no es así, ya que muchos científicos afirman que el temperamento no puede medirse en forma objetiva.  Además, la manifestación final del comportamiento depende no sólo de variables genéticas (temperamento) sino fundamentalmente por variables ambientales (carácter) por lo que resulta imposible establecer diferencias de temperamento consistentes entre los diferentes tipos. Esta dificultad surge claramente al repasar los significados de ambos componentes del comportamiento. Entendemos por carácter al conjunto de cualidades síquicas y afectivas, heredadas y adquiridas, que determinan la conducta de cada individuo distinguiéndolo de los demás; mientras que el término temperamento se refiere a la reactividad particular del individuo frente a los estímulos exteriores o de origen interno y por lo tanto es un elemento constitutivo del carácter.

Sin realizar distinción alguna entre ambos conceptos, en el año 1927 el célebre científico ruso Iván Pavlov realizó junto a sus discípulos un estudio muy interesante, que aportó conclusiones que aún en la actualidad son de utilidad para intentar diferenciar en la práctica los distintos tipos de comportamientos en los perros.

Pavlov demostró que los animales podían manifestar temperamentos (él utilizaba este término) distintos según la magnitud con que se expresaran dos de los principales procesos que ocurren a nivel del sistema nervioso: excitación e inhibición.  Cuando ambos procesos adquirían una gran magnitud el animal era definido como de tipo fuerte, mientras que si la expresión de estos procesos era de escasa magnitud el animal era considerado de tipo débil.  Por otro lado, si tanto excitación como inhibición estaban balanceados, con poco predominio de uno sobre el otro, al animal se lo catalogaba como de temperamento equilibrado; mientras que si uno prevalecía en mucha mayor proporción sobre el otro, al animal se lo definía como de temperamento desequilibrado.

Según las conclusiones a las que arribaron Pavlov y sus discípulos, el temperamento de los animales podía subdividirse en cuatro tipos:

   Tipo de

 temperamento                                     Características

       Fuerte y                      Animales activos, con leve predominio de excitación

     equilibrado con             y con gran capacidad para adaptarse a nuevas situa-

    predominio de               ciones; escasa susceptibilidad a sufrir trastornos

       excitación                   nerviosos

        Fuerte y                    Individuos tranquilos, con leve predominio de inhibi-

      equilibrado                 ción y con gran capacidad para adaptarse a nuevas si-

     con predominio            tuaciones; escasa susceptibilidad a sufrir trastornos

        de inhibición             nerviosos

         Fuerte y                   Animales propensos a sufrir emociones extremas y a

     desequilibrado              manifestar ataques de ira

         Débil y                     Individuos con grandes dificultades de adaptación y

     melancólico                  propensos a sufrir trastornos nerviosos

Estudios más modernos sobre el funcionamiento del sistema nervioso han demostrado que la manifestación del comportamiento depende de la acción de ciertas sustancias químicas, denominadas neurotransmisores.  Estas sustancias químicas son un factor primario que influye en la expresión de los distintos tipos de temperamento y su balance dentro del organismo fluctúa a lo largo de la vida de los individuos según sus condiciones de vida.  Los estudios mencionados, lejos de rebatir los postulados de Pavlov han aportado mayores datos para la comprensión del comportamiento animal, ya que permitieron conocer cómo situaciones como el estrés pueden modificar el comportamiento de los animales a través de cambios en la concentración de los neurotransmisores.  De esta forma es posible comprender por qué los animales de tipo fuerte y  desequilibrado pueden mostrarse agresivos ante ciertas situaciones, por qué los de tipo débil pueden manifestarse completamente inhibidos y letárgicos en determinadas circunstancias y por qué los perros equilibrados suelen adaptarse mejor a diversas condiciones a pesar de que no sean las más adecuadas para ellos.

Por lo tanto, es posible concluir que el comportamiento de cada cachorro es único y depende tanto de factores genéticos como ambientales.  El carácter que tengan al llegar al estado adulto dependerá no sólo de las características heredadas de sus padres sino fundamentalmente de  las condiciones de vida que les proporcionen las personas que convivan con ellos.

Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento animal
Buenos Aires – Argentina